1. Antes de empezar: estudio del emplazamiento y posicionamiento
El primer paso no es excavar, sino inspeccionar. Confirme el ancho del carril y la distancia libre necesaria (normalmente 3,5 m por carril), compruebe la presencia de tuberías, cables y líneas de gas subterráneos mediante un estudio de penetración del terreno, y verifique el grosor de la losa de hormigón donde se asentará el bolardo. Un bolardo instalado sobre una cimentación débil se arrancará del suelo ante un impacto, independientemente de su clasificación de resistencia al impacto.
Marque la posición exacta: la columna del bolardo debe quedar en el centro del carril, a 300–500 mm de la línea de detención, con el armario de control a una distancia de cable inferior a 30 m. Compruebe la disponibilidad de alimentación (110/220 V CA) y si necesita un detector de espiras o una cámara de matrículas para el accionamiento automático.
2. Excavación: dimensiones y profundidad del foso de cimentación
Los requisitos de cimentación varían según el modelo de bolardo y su clasificación de resistencia al impacto. Como regla general: un bolardo automático estándar necesita un foso de unos 1000×1000 mm y una profundidad de 900–1200 mm, mayor en los modelos con clasificación de impacto (los bolardos con certificación MPS pueden requerir 1500 mm o más y un bloque de hormigón armado de 2 a 4 toneladas).
No recorte jamás la profundidad: la cimentación es lo que transfiere las cargas de impacto al terreno. Las paredes del foso deben ser verticales y el fondo estar nivelado; si el suelo es blando o está saturado de agua, añada una capa de grava compactada y coloque una solera de hormigón pobre de 100 mm antes de instalar la jaula de cimentación.
3. Conductos, drenaje y puesta a tierra antes del hormigón
Antes de verter el hormigón, tienda el conducto de cables desde el armario de control hasta el foso del bolardo: un conducto de PVC o acero de 25–50 mm para los cables de alimentación y señal, con un conducto de reserva para futuras ampliaciones. Pase los conductos por debajo del nivel de la cimentación para que el bloque de hormigón no pueda aplastar los cables.
El drenaje es el paso que más se omite y la causa de avería más frecuente: el foso del bolardo acumula agua, y una sala de bomba o una caja de control inundada acaba con la unidad. Instale un canal de drenaje desde el foso hasta un pozo filtrante o una alcantarilla, o utilice un bolardo con diseño de drenaje integrado. Añada una pica de tierra y conecte la unidad y el armario a tierra conforme al reglamento electrotécnico local.
4. Montaje del bolardo y cableado de los controles
Una vez que la jaula de cimentación o los pernos de anclaje están fijados en el hormigón y curados (normalmente de 3 a 7 días), coloque el bolardo sobre la cimentación, nivélelo con calzos y apriete los pernos de anclaje con el par especificado. Conecte el cable de alimentación y, si corresponde, las señales de control: pulsador, receptor de mando a distancia, detector de espiras e interfaz de semáforo.
Realice una prueba de funcionamiento antes de rellenar: eleve y baje la columna varias veces, compruebe la detección de obstáculos (el bolardo debe detenerse e invertir el movimiento si encuentra resistencia) y verifique que funciona el accionamiento manual de emergencia: una manivela o bomba que permite elevar o bajar el bolardo sin alimentación.
5. Relleno y acabado de la superficie
Rellene el foso alrededor de la cimentación con material limpio y compactado por capas, dejando libre la columna del bolardo. Acabe la superficie con hormigón o asfalto a ras de la base de la columna, con una ligera pendiente hacia fuera para el drenaje. Un anillo de drenaje o un canal superficial alrededor de la columna evita la acumulación de agua en la base.
Aplique las marcas de seguridad al final: cinta reflectante en la columna (de serie en nuestros bolardos), pintura de peligro amarillo/negro si es necesario y cualquier señalización para conductores. Limpie la columna y vuelva a probar el ciclo completo (elevar, mantener, bajar) con la superficie terminada.
6. Puesta en marcha, pruebas y plan de mantenimiento
La puesta en marcha incluye: ajuste de los finales de carrera (posiciones superior e inferior correctas), ajustes de presión/corriente, sensibilidad del detector de espiras e integración con su sistema de control de accesos. Realice más de 20 ciclos completos bajo carga y verifique las operaciones de emergencia: accionamiento manual, interfaz para bomberos y comportamiento a prueba de fallos durante un corte de suministro.
El mantenimiento es sencillo pero regular: inspección visual y limpieza mensual, comprobación trimestral del nivel de aceite (modelos hidráulicos), revisión anual de juntas y relés, y atención inmediata ante cualquier ruido inusual o elevación lenta. Un bolardo bien mantenido dura más de 20 años; uno descuidado falla en meses. Nuestros manuales de instalación y la asistencia remota por vídeo se incluyen con cada pedido.



